Aspectos básicos para entender el marco legal del cine y las series en México



Desde la época del Cine de Oro en los años 50, México ha destacado por ser semillero de grandes cineastas y talentos que han llevado a la pantalla la emoción de contar historias tanto ficticias como basadas en hechos reales. De acuerdo con cifras públicas del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), en 2023 la industria cinematográfica representó cerca del 0.07% del PIB de la economía mexicana con 20,722 millones de pesos, generando cerca de 21 mil empleos.1


Sin embargo, poca gente conoce que detrás de cada producción existe un acompañamiento legal encargado de garantizar que esta cumpla a cabalidad con los requisitos y normativas que rigen las producciones audiovisuales en nuestro país. Arochi & Lindner, firma especializada en Propiedad Industrial, Derechos de Autor, Publicidad y Derecho del Entretenimiento, identifica y comparte cuatro puntos básicos que toda producción debe considerar para estrenarse de forma legal y segura.


1. Mantener limpia la Chain of Title.


Toda producción inicia con una idea y un guion que después se materializa en una obra audiovisual que puede ser una película, serie, documental u otro formato. A lo largo de la producción intervienen múltiples agentes, como directores, guionistas, fotógrafos y músicos, entre otros, por lo que es crucial mantener “limpia” la cadena de titularidad (Chain of Title, en inglés), que es la trazabilidad contractual y creativa de todos los elementos de la obra. Esto se logra mediante contratos de producción, obra por encargo, cesiones de derechos, licencias de uso, entre otros instrumentos, para asegurar la titularidad o la debida autorización de uso de todos los derechos involucrados.


De ahí la importancia de contar con acompañamiento legal inclusive desde la concepción de la idea para estructurar y depurar debidamente la Chain of Title y registrar los distintos elementos de la obra audiovisual ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR). Aunque la protección por derechos de autor es inmediata con la creación, en la práctica el registro otorga mayor seguridad, certeza jurídica, genera confianza en potenciales inversores y facilita la defensa de los derechos en caso de controversia.


2. Bioseries y verificación de uso de imagen. 


Cuando se trata de una bioserie —usualmente basada en un personaje relevante o en hechos históricos—, el nivel de riesgo legal se incrementa de manera significativa. En términos generales, en México, el uso lucrativo de la imagen, nombre o identidad de una persona requiere de su consentimiento expreso. Tras su muerte, este consentimiento lo otorgan generalmente los herederos o causahabientes por hasta cincuenta años posteriores al deceso.


Sin embargo, el uso de la imagen o identidad de una persona sin consentimiento puede justificarse legalmente por excepciones como la libertad de expresión o el derecho a la información y a la cultura. Esto debe analizarse caso por caso y ejercerse de manera proporcional, sin afectar derechos prioritarios como la privacidad o la dignidad personal


3. La clasificación del contenido


La Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) es una dependencia de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) que clasifica los contenidos audiovisuales para exhibición y transmisión en medios tradicionales como televisión y cine en México: AA, A, designadas para infantes y cualquier público; B y B-15, recomendada para adolescentes de entre 12,15 y 18 años, respectivamente; y C o D, con escenas aptas para público adulto.  Este proceso garantiza su adecuación a las audiencias, especialmente menores, requiriendo autorización previa para su exhibición, distribución o comercialización. 


Por su parte, el contenido en plataformas de streaming en México se clasifica mediante esquemas de auto-regulación definidos por cada proveedor, quienes "tropicalizan" el sistema de clasificación mexicano por edades, asignando advertencias de contenido y habilitando controles parentales, sin requerir autorización previa de la RTC.


4. La calle como set: Permisos de filmación


México es uno de los escenarios favoritos del mundo por sus pintorescos paisajes urbanos; sin embargo filmar en espacios públicos de México requiere avisos o permisos que, por lo general, implican un costo y requisitos que varían por ubicación y complejidad de grabación. La omisión de estos permisos puede resultar en la intervención de autoridades, demoras en el rodaje y pérdidas económicas. 


Además, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos exige autorización previa del instituto competente para la reproducción comercial de monumentos o zonas protegidas en producciones audiovisuales, cuyo incumplimiento puede conllevar a sanciones. Por esto, la planeación legal y administrativa es crucial. 


Las producciones audiovisuales representan, sin duda, un reto creativo y jurídico que se construye atendiendo las particularidades de cada proyecto. De ahí la importancia de contar con asesoría especializada que permita anticipar riesgos y proteger la viabilidad del proyecto antes, durante y después de su lanzamiento

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