¿Comes por ansiedad o aburrimiento? Aprende a detectarlo
Las vacaciones son el momento ideal para relajarse, pero también pueden activar ciertos circuitos cerebrales que nos llevan a comer más de lo que realmente necesitamos. Este fenómeno, conocido como hambre emocional, ocurre cuando comemos no por hambre física, sino como respuesta a lo que sentimos: estrés, ansiedad, aburrimiento o tristeza. Desde la neurobiología, sabemos que el cerebro interpreta la comida como una fuente de placer y alivio emocional. En especial, alimentos altos en azúcar, grasa o sal pueden activar el sistema de recompensa, liberando dopamina, una sustancia que nos hace sentir bien… al menos por un momento. “La gente suele pensar que comer en exceso es solo falta de voluntad, pero en realidad, el cerebro está respondiendo a señales emocionales y neuroquímicas muy potentes”, explica la Dra. Sylvana Stephano psiquiatra especialista en salud metabólica. “Durante las vacaciones, cuando rompemos la rutina y tenemos más tiempo libre, es fácil que e...