Buscando basura con los detectores de metal Minelab Go Find 44 y Go Find 11

De no ser por el detector no me fijaba que había aspersores.

Después de la experiencia en el parque y en la playa decidí que ya no podía seguir usando las palas de playa y me fui a comprar unas de jardín, en realidad todo un set y déjenme decir que realmente hace la diferencia tanto en piedras como en tierra, facilita hacer los huecos con menos esfuerzo y mayor profundidad.


No es lo mismo hacer una búsqueda en un pequeño jardín que en un espacio abierto con césped. Pero resulta que el sitio que fui, siento yo, no posee césped natural, la sensación al caminar era diferente y por lo tanto no fue la mejor ubicación para hacer búsquedas. 

Si bien no encontré de basura, porque como pueden ver, en esa zona se cuida la limpieza, vuelve a cobrar importancia el cuidado que hay que tener con los objetos alrededor, ya que acercar las palas da falsos positivos y no solo con los objetos que uno lleva, si no con los que están alrededor.



Como se puede ver en las imágenes, en el sitio habían botes de basuras metálicos, mas los botes en donde se recoge y lleva la basura. Lo extraño es que no había nadie allá viendo que no se los lleven.  Es evidente que estos objetos son bien visibles pero por no dejar, también me acerqué directa e indirectamente con el detector, en este caso el Go Find 44, aprovechando que era el ideal dadas las condiciones de luz, en donde la iluminación  de los exteriores ayuda a mejorar la búsqueda, sobre todo porque como se vio previamente, en un sitio muy oscuro, se puede ver la pantalla pero no los botones y en este caso, se puede ver tanto la pantalla como los botones.


Supongo que pasé cuando ya habían recolectado toda la basura, sin embargo como se vió, detectó la parte donde está los aspersores automáticas que riegan al pasto, si bien pone que no están hechos de un material valioso.

Y considerando que el tiempo es oro ¿perdí mi tiempo al ir a ese sitio? La verdad no. Fácilmente te puedes hechar unos 30 minutos mínimo de ejercicio, lo cual siempre será bueno para la salud sobre todo si no se es una persona de ir al gimnasio, una forma indirecta de ejercitarse, aunque siendo sinceros, el ejercicio empieza desde el momento en que tienes que cargar toda la bolsa donde llevas el detector, las palas, agua, un pañuelo para el sudor, y una bolsa para lo que encuentres; en este caso repelente (por el dengue), y ya no gorra, lentes de sol y protector solar. De todas formas hacer detectoturismo es una actividad en donde no siempre hay suerte. Estas experiencias concuerdan con el tipo de detectoturista que soy, "Adventure Seeker, porque aunque no lo crean, hay una clasificación de buscadores (ya hablaremos de eso en otra nota).

La experiencia inesperada  y más bonita de búsqueda de basura en un parque

A veces se tiene éxito y otras no. Uno pensaría que buscar basura debe ser lo más fácil del mundo, pero como ven no siempre se puede cumplir el objetivo pero hay que persistir. Aún así tenía la intensión de hacer una búsqueda más en una sascabera, pero al final decidí cambiar de lugar. 

Para quienes no conozcan qué es una sascabera, es una cantera de donde se extrae el sascab,  una tierra blanca formada de cal, que los mayas y aún la gente actual usa, para preparar mezclas para la construcción. Es un sitio lleno de polvo que puede y seguro  haría que mi alergia se active, motivo por el cual decidí no ir y porque además ese lugar seguro iba a estar limpio, ya que la última vez que se habilitó fue hace meses, para hacer los festejos del carnaval, y por lo tanto no tendría mucho caso ir, sobre todo porque al haber varios minerales también iba a tener muchos falsos positivos.

Entonces decidí ir a un parque familiar, en donde además hay gimnasio al aire libre, espacio para los ciclistas, para correr, parque infantil, cancha de futbol, y hasta una especie de lago, lo cual abría la posibilidad de tener mucho espacio por dónde buscar, sobre todo, porque tiene una tienda, lo cual implica que aunque hay botes, no todos ponen la basura en su lugar. 

Mi idea era ir precisamente a esa zona pero al final, me quede por el gimnasio, lo cual sería clave, ya que es una zona muy concurrida. Al comienzo empecé buscando por uno de los caminos, pero luego al ver que allá solo habían aspersores para regar, se iba a ver feo que excave en esa parte, además de que estaría estorbando el paso de los peatones y ciclistas. Ya me había emocionado pensando que encontré basura, pero no, era el tubo por donde sale el agua.

Así que decidí irme a la zona arbolada, a pesar del calor y del sol, tendría un poco de sombra. Así que decidí que de allá no me movería, al poco rato encontré un aro de lata de alguna bebida, luego encontré restos de dos bolsita de lo que parecen ser golosinas.



En todo ese momento, tal vez por curiosidad, la gente que pasaba, me preguntaba si ya había encontrado algo, algunos señores que corrían, algunas familias, y entre esos unos niños con su mamá que siempre estuvieron atentos. El niño apenas se me acercó me dijo que el siempre había deseado tener un detector de metal, lo cual me impresionó (¿cómo sabe ese niño de los detectores de metal? debí preguntarle). En ese momento yo estaba usando el Go Find 44 y guardado el Go Find 11 por si mi sobrina se animaba a ayudarme. Como eso no ocurrió seguí sola con la búsqueda.

Esta ha sido la búsqueda mas extenuante (crean que los brazos igual trabajan), que he tenido porque el detector sonaba muchas veces que habían cosas allá y bueno, muchas eran piedras lo que sonaba,  pero seguí insistiendo (aunque no fue agradable encontrar gusanos). Así que la gente no dejaba de preguntar si encontré algo. Los niños se fueron y como a la tercera vuelta me preguntaron si me podían ayudar, yo les dije que si y que incluso tenía otro detector, pero su mamá les dijo que fueron a correr y se los llevó. Así pasó otro rato y volvieron y me preguntaron si ahora  ya los dejarían ayudar, la mamá no le quedó de otra que aceptar. 

Yo creo que ese niño tiene un imagen porque rápidamente localizaba zonas de interés. Ambos, él y su hermana (Chucho se llama pero no pregunté sus nombres), estaban muy animados y entusiasmados, totalmente emocionados ayudando y su mamá vigilando.  Con ellos se hizo más entretenido y divertido hacer la búsqueda. De hecho el niño fue quien encontró una extraña pieza metálica que no reconozco qué es  y la niña localizó una piedra muy grande que sonaba pero esa decidimos dejarla enterrada. 

Basutra encontrada: restos de bolsitas métalicas, arillo de cerveza y algo que desconozco qué es. 

Realmente por esos momentos aunque no encuentres objetos de valor, el ver que hay gente y sobre todo niños, que de manera desinteresada y apasionada, quieren ayudarte fue la mejor recompensa de ese tiempo. De hecho el niño no se quería ir pero ya oscurecía y los moscos estaban saliendo y dado que ya me dió dengue, no me iba a quedar mas tiempo allá a pesar de llevar repelente.
 

Sin duda es otra vibra cuando participan niños que le echan todas las ganas y que además estuvieron preguntando donde se compra, cuanto cuesta, qué modelo es y las diferencias entre los dos detectores de metal.  De verdad me encantó vivir esta experiencia gracias a los detectores de Minelab mostrando que no hay edad para hacer búsquedas y que si bien estando sola realmente me concentro más, en compañía  se divierte y se colabora más, facilitando el trabajo en equipo.

   

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