“Como analizamos recientemente desde ESET, entre los principales desafíos que impone la Inteligencia Artificial Generativa, la moderación del contenido y los derechos de autor son dos puntos que toman fuerza por esta tendencia y requieren de la atención tanto de gobiernos, empresas y usuarios. El funcionamiento de los modelos de IA depende mayoritariamente del acceso a grandes volúmenes de datos (con los que se entrenan y de los cuales se sirven), muchos de estos contienen información personal, sensible y confidencial. Las diversas fuentes para recolectar información y así entrenar a los modelos de IA pueden provenir de información pública o de fuentes abiertas, información solicitada a los usuarios (quienes la consienten, como lo es en este caso con la tendencia de las imágenes generadas al estilo Studio Ghibli) y también de redes sociales y, más recientemente, de información recopilada por dispositivos IoT.”, explica David Gonzales, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica. Dada la gran cantidad de datos que se procesan, se destaca la importancia de que los mismos sean tratados y almacenados de forma segura, ya que, según ESET, pueden quedar expuestos y sujetos a posibles accesos indebidos, filtraciones o incluso robos de información como en el caso de Outabox. Esto puede traer como consecuencia que los ciberdelincuentes puedan suplantar de forma fácil la identidad de los vulnerados o generar estafas con identidades reales, ampliando la superficie de ataque y exposición. Otro desafío recae en la recolección masiva de datos sin el consentimiento informado de los usuarios, quienes muchas veces desconocen el alcance del uso de su información. Ese desconocimiento implica un vicio del consentimiento (a nivel legal) y, por tanto, dichas recopilaciones se tornan grises. La falta de transparencia y explicación sobre cómo funcionan los modelos y cómo tratan la información genera también conflictos legales. Aquí es donde se puede tornar una línea delgada entre lo privado y lo invasivo; algunas empresas directamente advierten que los datos serán usados para mejorar el modelo de entrenamiento de su Inteligencia Artificial, con el fin de presentar un producto o servicio de mayor calidad. Unirse a esta tendencia además del entusiasmo puede traer riesgos de la privacidad si no se toman las debidas precauciones, por lo que desde ESET Latinoamérica comparten los puntos más importantes a considerar para minimizar los riesgos: - Revisar las políticas de privacidad del sitio o aplicación: mantenerse informado sobre cómo funcionan los modelos de IA y cómo tratan la información es fundamental para saber si es fiable subir o no información personal o confidencial.
- Chequear si la información que se sube a un sitio o aplicación está protegida por alguna ley: garantizar que los modelos de IA dentro de aplicaciones o sitios cumplan con regulaciones internacionales y nacionales pertinentes, así como con los principios éticos de transparencia, explicabilidad, equidad y responsabilidad. En caso de la ausencia de alguno de estos principios, es mejor no subir información personal (rostro del usuario/fotos familiares) o confidencial (lugar de trabajo).
- Usar aplicaciones web o móviles de fuentes oficiales: debido al gran uso de aplicaciones o sitios similares a ChatGPT que puedan generar imágenes con el estilo artístico del Studio Ghibli, los ciberdelincuentes aprovechan esta temática para poder engañar a los usuarios e incitarlos a descargar software que aparentemente cumple con el propósito de generar imágenes con IA, sin embargo, puede contener malware como se menciona en este post.
- Usar imágenes seguras o sin derechos de autor: sino se tiene el conocimiento de que la imagen sea para su uso libre, es mejor no subirla para evitar problemas legales relacionadas con los derechos de autor. Una buena práctica es subir imágenes relacionadas a paisajes o ilustraciones que cumplan con las políticas de privacidad del sitio o aplicación.
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